Narda Mireya Fuentes Villegas
Educación
ambiental
El proceso de sociabilización
por el cual una persona asimila y aprende conocimientos recibe
el nombre de educación. Los métodos educativos suponen una concienciación cultural y conductual que
se materializa en una serie de habilidades y valores.
Se conoce como medio ambiente o ambiente natural
al entorno que
incluye al paisaje, la flora, la fauna, el aire y el resto de los
factores bióticos y abióticos que
caracterizan a un determinado lugar.
La educación ambiental, por lo tanto, es
la formación orientada a la enseñanza del funcionamiento de los ambientes
naturales para que los seres humanos puedan adaptarse a ellos sin dañar a
la naturaleza. Las personas deben aprender a llevar
una vida sostenible que
reduzca el impacto humano sobre el medio ambiente y que permita la subsistencia
del planeta.
Cuando se estudia y se
trabaja dentro de este tipo de educación se gira en torno a cuestiones que se
consideran que son fundamentales para conseguir proteger nuestro entorno
natural y para lograr así también una mejor calidad de vida. En este sentido,
uno de los ejes de la citada educación ambiental es el conjunto de las llamadas
energías renovables, gracias a las que cuales se intenta reducir la
contaminación, disponer en todo momento de fuentes de energía y hacer uso de
los recursos naturales para contar con ella.
La solar, la térmica, la
eólica o la fotovoltaica son algunos de esos tipos de energías renovables que
cada vez se están haciendo más presentes en todo el mundo ya que las mismas no
tienen problema de acabarse pues utilizan como fuente tanto el Sol como el
viento, por ejemplo.
Es importante subrayar el
hecho de que a la hora de poner en marcha la educación ambiental la misma se
tiene que sostener o ir desarrollándose una vez que las personas a las que se
dirige aquella van descubriendo y adquiriendo conocimientos sobre cuestiones
tales como la ecología, la contaminación, la ocupación de enclaves naturales,
las amenazas que se ciernen sobre el entorno natural…
Reducir la contaminación,
minimizar la generación de residuos, impulsar el reciclaje, evitar la
sobreexplotación de los recursos y garantizar la supervivencia del resto de las
especies son algunos de los objetivos de la educación ambiental.
Este tipo de educación debe
tener en cuenta las distintas dinámicas sociales, culturales y económicas que
hacen a la vida de una comunidad. El modelo de consumo y los métodos de
producción suelen tener un impacto directo sobre el ecosistema y son las
principales cuestiones que deben modificarse para alcanzar el desarrollo
sostenible.
Actualmente se considera que
el citado tipo de educación se sustenta en cuatro pilares fundamentales o se
divide en cuatro niveles como son los fundamentos ecológicos, la concienciación
conceptual, la investigación y evaluación de problemas así como la capacidad de
acción.
La educación ambiental forma
parte de los programas educativos de las escuelas,
pero también es fomentada de manera informal o no sistematizada por campañas
gubernamentales, proyectos de organizaciones civiles e iniciativas de empresas.
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